sábado, agosto 23, 2014

Del carnero a las cardas










En Abril, visité la feria agrícola ganadera de la isla, y sufrí un love-crash con este precioso carnero.
Le hice una foto, y me fui a casa sintiendo mariposas en el estómago pensando en nuestro posible idilio.
Esperé al lunes siguiente, y yo seguía con la imagen de aquel sedoso carnero en mi memoria. No me contuve, y llamé a mi primo, el que tiene relación con la parte ganadera de la isla. Me prometió un par de llamadas y que me diría algo.
A la semana, me mandó un mensaje diciéndome que había localizado al ganadero, y por extensión al carnero. Y que tenían previsto esquilarlo en los próximos meses.
La semana pasada mi primo volvió a llamarme. La lana de mi amado venía de camino a mi casa. Esta semana me hice con ella. Dos sacos de lana sedosa y maloliente. Cuando vi tal cantidad me quedé en shock, ¿qué iba a hacer yo con tanta lana?. La metí en el coche, y puse destino MiNorte.
Por la tarde, y después de estudiar algunas páginas  de cómo lavar y cardar, y también de pedir consejo a Piruleta y a Silvia, me puse manos a la obra.
Cogí una buena cantidad de lana, y le fui quitando la mayor porquería que le veía. Al manipularla, tuve la sensación de que se me deshacía entre los dedos, y tuve la brillante idea de meterla en una bolsa de red, de las que se usan para lavar, para que me la contuviera un poco. Hice un primer lavado, con agua solamente y a temperatura ambiente. El agua salió completamente marrón. Saqué y metí la bolsa dentro del agua, intentando no removerla mucho. Deseché el agua y repetí el mismo proceso, hasta dos veces más, hasta que el agua salío bastante clara.
Repetí el mismo lavado, pero ahora con agua templada y con un chorro de champú. La dejé en reposo algo más de media hora.
Luego aclaré todo el champú y dejé la lana sobre una toalla para que se secara. Y aquí fue donde tuve el primer disgusto. Al sacar la lana de la bolsa, descubrí que aún tenía muchas impurezas, y lo peor, es que por parte estaba totalmente apelmazada. El fantasma del afieltrado se posó en mi pensamiento.
Dejé que la lana se secara totalmente, para poder confirmar que por muchas partes, efectivamente, la lana estaba afieltrada. Sin embargo, la parte que estaba suelta, estaba muy sedosa y gustosa al tacto.
Estoy convencida de que el error fue meter la lana dentro de la bolsa, lo que hizo que la misma no se lavara de forma suelta, sino que al limitarle el espacio al interior de la bolsa, tendió a afieltrarse. En ese momento, sentí alivio por no haber lavado toda la lana de una vez, y por tener mas.
Esta mañana, ví este video, y me dispuse a peinar la lana lavada.
Hay que tener paciencia, y también algo de ritmo. Y después de un rato de cardado.. tacháaaan!!! Ahí tengo mi primer experimento lanero.
Tengo que decir, que ha sido más fácil y menos tedioso de lo que imaginaba. Cada vez que abría la bolsa de la lana, y los olores impregnaban todo, sentía que era una empresa muy difícil de acometer. Pero la realidad es que en el patio, y una vez que te haces al olor, es más llevadero y sencillo.
Ahora probaré a hacer lo mismo sin bolsa, para ver si estoy en lo cierto en mis conclusiones sobre el afieltrado.
Todavía me quedan dos experiencias por vivir: el hilado y el teñido. Suerte que aún tengo lanas para seguir experimentando.

miércoles, agosto 13, 2014

La energía de las cosas








Estos días, en MiNorte, estamos en casa de mis padres. Esta casa tiene ya la friolera de 30 años, y se ha ido componiendo en parte, con las cosas se han ido quitando de otros sitios. Es decir, la vajilla por ejemplo está compuesta con los platos que han ido quedando huérfanos de la primera vajilla de mamá, de la vajilla de abuela Eulogia, de abuela Teresa.. Y lo mismo pasa con los cubiertos, calderos, bandejas, etc.. Mamá en el momento en que habitamos la casa, equipó la cocina con todo nuevo, pero con el pasar de los años, y los devenires de la vida, la casa se ha ido recomponiendo con cosas de varios sitios. Y con ello, con la historia de la familia. Puede que me encante darle un toque de cuento y de magia a todo, o puede simplemente que en realidad así sea, pero es aquí, más que en ningún otro sitio, donde siento mis raíces.
En cualquier rincón del pueblo, veo a mis familiares, los que están y los que nos han dejado, incluso a aquellos a los que ni siquiera conocí.
Aunque estos días el pueblo se llena de turistas, aquí está también toda una parte de mi familia, y tanto los días como las tardes-noches, la casa es un paseo de gente que viene, que va, que pasa a saludar. Y es divertido, porque se recupera esa sensación de cercanía, y de vida de pueblo. Mi tío agricultor-ganadero, viene casi cada día, se toma un café, y nos trae leche, huevos, higos, tunos, moras... Otro de mis tíos, también viene, se toma otro café, y nos trae una bicuda recién pescada. Otro, nos llama por teléfono, y nos manda a que bajemos a su casa a buscar unas salemas, que las está terminando de arreglar..
Cada noche veo a mi madre hervir la leche de cabra que trae mi tío, y que solo comen ella y padre (para mí esa leche es demasiado fuerte), y veo cómo mi madre quita la enorme capa de nata que queda en la superficie. Recordaba haber visto en el blog de La vida a lo ancho, unas galletas de nata, así que allí que me fui a ver cómo eran esas galletas. Después de dos hervores de leche, he logrado reunir 200gr de nata, y siguiendo la receta de dicho blog, y después de un rato de divertido amasado con Emma, teníamos 60 galletas. No tenía cortapastas, así que improvisamos las galletas haciendo bolitas que luego aplastamos para darle forma redonda. He intentado buscar información en la familia, por si alguna de mis abuelas las hacía, pero por aquí no recuerdan comerlas de chicos.
Ahora cuando vienen las visitas y se toman el café les saco el tarro de las galletas, y la verdad, se les nota en la cara lo buenas que están.
Y mientras en mi cabeza recompongo o imagino la vida de mis antepasados, pongo las manos en piloto automático. Mi ten stitch blanket está a punto de ser terminada. He gastado unos 13 ovillos enteros y unos 8 medios ovillos. Le he dado un buen bajón a mi stash, y me ha quedado una manta la mar de gustosa para el próximo invierno. Es cuadrada y mide unos 1.30m, perfecta para el sillón. Al mismo tiempo he retomado mis rosetas, por fin termino la número 7, que llevaba olvidada en la caja como dos meses. Y la número 8 ya está en camino.
Y así con la nevera llena de alimentos frescos, recién cogidos o recolectados, las manos ocupadas y la cabeza en pleno movimiento, imaginando cómo podía ser la vida que llevó aquí mi padre, con sus hermanos, con sus tíos, con sus padres, no entiendo la urgencia que nos dio a todos por alejarnos de pueblo. ¿Será cuestión de la edad, o de la madurez?. Porque ahora mis tíos y casi mis padres, pasan más tiempo aquí que en otro sitio, y yo que siempre he tenido esta casa de fin de semana, empiezo a sentir la urgencia por alargar la estancia.

sábado, agosto 09, 2014

Agosto o el mes en calma






Agosto es sinónimo de fiesta, tranquilidad, playa, sol, vacaciones.. Aunque para mí, Agosto es igual a MiNorte. Y desde hace tres años, también es sinónimo de celebración.
Emma llegó deprisa un cinco de agosto, con casi urgencia. Se suponía que debería haber nacido a finales de mes, cuando estuviéramos recogiendo nuestras bolsas y volviendo a la rutina y al comienzo de curso. Pero ella, imaginándose lo que pasaba fuera, se adelantó. Ya desde pequeña, tenía muy claro dónde quería estar.
Hoy en día, en cuanto nos subimos al coche, pregunta: Nos vamos al norte?. Su destino favorito es siempre el mismo.
Este año, celebramos su cumple un par de días antes. A mí, nunca me han motivado las fiestas de cumpleaños, la verdad. Pero ésta, es una de tantas cosas que he tenido que ir puliendo. Tengo claro que yo nunca voy a hacer una de esas fiestas super organizadas y detallistas.. Simplemente no soy así, y no me salen. Mi motivación es que Emma sople una vela, y se reúna con unos cuantos amiguitos y jueguen. Salten, corran, griten, exploten globos.. Aquí no hay límites. Y de eso hubo mucho.
Luego, nos quedamos la familia, degustando un asado de cordero, del que no me dio tiempo ni a sacar fotos. Me encanta asar una pata de cordero. Simple, fácil y siempre sabrosa.
Fue la primera vez en el año, que Emma estuvo despierta hasta más allá de la media noche. Algo que acusó al día siguiente, lo que hizo que también por primera vez este año, durmiera una siesta en mis brazos.
Nuestros días están marcados por tres momentos importantes: el vermú a medio día, la playa después de comer, y el café de media tarde.
Hace como un mes que decidí unirme al vermú que proponía AllColorsAreBeautiful, aunque por una cosa u otra, no fueron "grandes vermús". Ahora en la terraza de mamá, con una niña que se entretiene sola y bastante rato, yo saco el kindle y la brisita de MiNorte me refresca, son momentos casi perfectos.
En la playa, hemos dado un avance importante: estoy llevando el kindle, y mientras Emma construye y destruye, puedo seguir leyendo otro rato más.
Al volver de la playa, aún con los bikinis mojados, y ensalitradas, preparamos frapuchinos. Afición que he extendido al Patrón, que a la voz de: esta tarde no hay golosineo??, se prepara para recibir su frappé.
De estos días, lo más destacable es lo bien que se lo pasa Emma aquí. Y la diferencia tan grande que hay entre la niña de dos años del año pasado y la que acaba de cumplir tres. Cada día es más independiente, cada día es más habladora, y cada día me suelta cada ocurrencia que unas veces me deja con la boca abierta, y otras con los ojos a cuadros.

domingo, julio 27, 2014

Un poquito de bricolaje










Suele sucederme, que en cuanto llega Julio, me visto de vacaciones, aunque tenga un montón de obligaciones esperándome a cada vuelta de día. Pero es que el calor, esta temperatura tan ideal, que por fin me permite estar sin tener que taparme los brazos, solo me anima a salir a la arena y a meterme en remojo. Y el resto del tiempo lo paso bebiendo té con hielo, y soñando con los mil bordados que me gustaría hacer.
Paso como puedo por el día, intentando llegar a todas mis obligaciones, y deseando que  poder sentarme en la orilla de la playa con la pala y el cubo, y dejar pasar las horas con Emma.
Y cuando llega la noche, me pongo una infusión fría, y me siento a ver cualquier capítulo de la serie que esté siguiendo. Que en este momento son House of Cards, y Leftovers, y saco la aguja, y me dedico a dar puntadas o a hacer cruces.
El lunes pasado, viendo que ya estaba terminando otro bordado, me decidí a hacer inventario de todo lo que tengo hecho. Revisando el blog de Cova-Libre, quedé maravillada con su solución para no enmarcar y terminar haciendo cuadros de todo lo que se borda.
Rebuscando en mis cajones, encontré estas dos cajas de puros palmeros, de hace no sé cuantos años. Ni siquiera huelen a tabaco.
Las lijé con un papel de esmeril del 00. Las limpié bien con trapito y las pinté primero por dentro, y luego por fuera. Le dí dos manos a cada una y de cada color. La pintura es acrílica al agua, y la granate y la vainilla es satinada, la azul es brillante. Aunque en realidad las dos parecen igual.
Planché muy bien los bordados escogidos, y lo almidoné un poco.
Corté una pieza de cartón blanco del que suelo usar para los trabajos de scrapbooking, y con cinta de doble cara, pegué primero una capa finita de guata, y de ahí el bordado en sí.
Y ya con el cartón forrado con el bordado, lo pegué a la caja, también con cinta de doble cara.
La caja granate, será una caja donde guarde cosas relacionadas con Emma, cosas que en algún momento ella tendrá junto con el diario que le escribo. El bordado, no podría estar mejor escogido. Hay muchas cosas que me gustaría enseñarle a Emma, pero hay una que sobresale del resto: ser independiente, y creer en sí misma. Una veces le harán falta arcoiris y unicornios para llegar a donde ella quiera, otras veces alas, y otras veces lo conseguirá solo andando. Pero lo fundamental, es que ella sepa que va a poder llegar, donde quiera, como quiera. Y que no necesitará bastones, apéndices, ni mochilas, y que la que de verdad cuenta, es ella.
Cuando le enseñé el dibujo bordado, le entusiasmó. Le expliqué que lo pondríamos en la tapa de una caja, y con los ojos muy abiertos me dijo: ¿una caja para tesoros?.
El segundo bordado es de Little House of Needleworks  bordado en un lino Belfast, teñido con té de chocolate. Está guardado desde diciembre. Aún no tengo claro que uso le daré a esta segunda caja. Aunque eso no me preocupa en absoluto, las cajas son siempre útiles, siempre hay grandes y pequeños tesoros que se pueden guardar en ellas.

domingo, julio 20, 2014

Simply Life







Domingo de nuevo. Los domingos tengo la norma de no hacer nada por obligación. El trabajo, las tareas domésticas, las obligaciones, todas las dejo en standby hasta el lunes. Nada va a pasar por ello. Y a lo único a lo que me obligo es a dejar pasar el día, con tranquilidad y sin estreses. Pasar el día haciendo lo que realmente me apetece, y disfrutando de dejar la mente en blanco.
Para estos días tengo ciertas rutinas, que voy cambiando dependiendo de la estación en la que estemos.
Hoy, me he levantado temprano, por propio gusto. Al despertarme aún no eran las ocho, y sintiendo el cuerpo y la mente descansada me he puesto en pie. Al pensar en el desayuno en caído en la cuenta de que no teníamos pan. Hace ya cierto tiempo que no compro ningún tipo de pan. Antes compraba el típico pan de molde para bocadillos, pero desde que probé esta receta de pan de molde, ya ni eso. He puesto a trabajar a mi querida maquinita y para cuando Emma se despertó, el pan estaba listo. El desayuno dominical, se convierte en un rato que pasa despacio, y que me permite comer tranquila, leyendo incluso.
Después del desayuno, y recoger mínimamente la cocina. Emma se ha puesto a jugar con su último puzzle, que la tiene totalmente enganchada. A mí me llama la atención lo rápido que le ha cogido el truquillo, y ya casi ni requiere mi ayuda para acomodar las piezas. Yo aprovecho el rato para tomarme un vaso de leche con hielos de té chai,  y alternando entre el ganchillo y la poesía..  Ay! la poesía!. Llega julio y a mí me entran unas ganas necesidades de leer poesía que no puedo controlar. Normalmente recurro a mis fijos, pero mi cartera se ha portado muy bien esta semana, y diligentemente me ha traído un libro de poesía sensacional: muchísimas gracias Rafa, me has arreglado Julio.
Seguimos en esa etapa en la que yo como modelo a imitar, tengo que vigilar cada mínimo detalle de movimiento. Emma es una auténtica "copiona", y si yo leo, ella lee, si yo tejo ella juega, si yo no como fruta, ella tampoco.... Oh Damn!!
Esta semana casi al mismo tiempo que a mi me llegaba el Cicatrices, a ella le trajo nuestro librero esta nueva joya de Mónica Carretero. Hace mucho tiempo que la sigo en su blog, y me encantan sus ilustraciones. Este libro es precioso, ideal para la edad que tiene Emma (a puntito de cumplir los tres años) donde se fija mucho en mí, y en qué me pongo, al mismo tiempo que empieza a tener curiosidad e incluso opinión en lo que le pongo a ella. El libro tiene preciosos dibujos y pocas letras, ideal para este momento.
Como llevo diciendo algún tiempo, estas noches después de que Emma se duerme, y yo siento el silencio aprovecho para darle movimiento a las manos. Esta semana he hecho una auditoría de la cantidad de cosas que tengo a medias, que debo ir acabando, y a las que realmente me apetece meterle las agujas. Otra tradición de julio, es que me apetece siempre bordar, ya sea punto de cruz, o bordado en sí.
Me compré el libro de Marie Suárez cuando Cova decidió realizar un SAL sobre el libro. Y no me apunté. Quería dedicarle tiempo, y sabía que no era el momento. En la segunda edición del SAL no llegué a tiempo, pero ya tenía el libro. Intenté empezarlo sola, hace unos meses, y el resultado fue desastroso. Guardé todo en una cajita la mar de mona,  y a pasar el sueño de los justos. Anoche, y después de releer el blog de Cova, me entró como el gusanillo. Busqué la cajita, y me puse a leer y mirar. Me puse un nuevo capítulo de True Detective, y me puse a darle a la aguja. Está claro. Cada cosa tiene su momento, solo hay que estar atenta saber detectarlo.
Y esto, es parte de nuestro domingo. Y esto para mí es Simply Life. O Simple felicidad.

lunes, julio 14, 2014

Alimentando barrigas ajenas, para digerir la frustración






Llega la noche, después de un día agitado entre escapes, frustraciones, y diálogos.
La misión pañal se está complicando por momentos. Y no puedo sino pararme y reflexionar. Realmente todo ha sido tan sumamente fácil en esta aventura de tres años y medio, que he perdido la objetividad en el asunto, y apenas una piedra en el camino y ya me creo que hemos perdido la batalla. Es como cuando era estudiante de bachiller, tan acostumbrada siempre al sobresaliente, que un notable me sentaba como un suspenso. Y es ahí donde me pierdo. Pierdo perspectiva. Pierdo visibilidad.
Se me hace muy difícil aceptar que lo que está condicionando toda esta etapa son mis expectativas, que se ven aceleradas por esas "condiciones" que se impone propone desde los colegios. La entrada inminente al cole, me está obligando a darme prisa en algo que debería ser mucho más lento. Y sin darme cuenta, voy dejando que nos comparen con otros, y también sin darme cuenta, mi seguridad en mi instinto maternal y en ella, empieza a tambalearse. Y ahí es donde se abre hueco la frustración, la inseguridad, incluso el miedo.
Esta semana pasada, fueron días de bloqueo. Y tuvo que caer la noche. Sentarme aquí mismo, empezar a devorar toda clase de artículos sobre pises, cacas, y pañales, y por fin desterrar toda la frustración que estaba haciendo campamento en mi consciente. Y pienso, y evalúo, y finalmente cambio de táctica.
Y llega la noche, y asoma la Luna. Y respiro hondo y me dedico a poner en movimiento mis manos. Con la obsesión el firme propósito de seguir rebajando stash, me pongo a ganchillear posavasos. Realmente este cometido de ir eliminando ovillos, si que va bien. La 10 stitch blanket va viento en popa. Rozando el metro por metro, y ya puedo taparme con ella mientras tejo. Mi stash de mississippi va llegando a su fin, así que estimo que la medida final será de  1,5m, cuadrada.
Me doy cuenta de que para mí, es necesario antes de meterme en la cama hacer dos cosas: tejer-ganchillear-coser-bordar, y leer un poco. Si hago estas dos cosas, siento que duermo descansada de cuerpo y mente, y me levanto de otro humor. Bueno, del humor esperado a las 5:30am.
El fin de semana lo pasamos más tranquilas, intentando respirar hondo, y aceptar que todo en la vida no responde a ciencia exacta, y que aunque las cosas no salen según nuestras expectativas, no tienen por qué salir mal.
Y como siempre la mejor manera de olvidar la frustración es meterse en la cocina. Estos días ando descubriendo nuevos sitios de recetas muy recomendables. He repetido varias veces esta ensalada de pimientos asados con ventresca de atún. Y aprovechando que los morales de mi tío el mecánico agricultor están en su máximo esplendor, ando comiendo moras en cualquier momento y de cualquier forma. Con yogur griego y avellanas es simplemente un manjar.
Ayer domingo, preparamos comida para cuatro, y nos metimos en el coche. Si hay algo que me guste más que cocinar, debe ser convidar con lo que he cocinado a la gente que quiero. Se me hace bastante difícil explicar por qué realmente es importante para mí este hecho. Pero la realidad es que siento una inmensa gratitud al sentarme en la mesa, con esas personas que están siempre por nuestro alrededor, y llenarles los platos de lo que quiera que se me haya ocurrido preparar ese día.
Con la barriguita llena, los ánimos sosegados, y un buen baño de mar, volvemos a casa. La semana empezando, y nosotras firmes y seguras en nuestros pasos.

miércoles, julio 02, 2014

10 años de evaluación continua.




Hoy he alargado el desayuno unos 15 minutos más de lo normal. Saboreando una tostada de  delicioso pan de molde casero, con pavo y raíces al horno, y el siempre presente café, mientras me deleité la vista con mi pequeño jardín de violetas.
Me he dado cuenta hoy, que justo el mes pasado, se cumplieron 10 años desde que escribo por aquí.
10 años... que se dice pronto.
Tantas letras, tantas canciones, tantos libros, tantos propósitos, tantas risas... tanta desilusión.
Todo está aquí, unas cosas a primera vista, otras entre líneas. Y como he dicho tantas veces: el tiempo dando vueltas... Ay! García Márquez y sus frases.. Pues sí el tiempo dando vueltas, la vida y sus ciclos.
Empecé este blog, pocas semanas antes de dejar Gran Canaria por primera vez, después de estar allí 11 años. Trabajé en una cantera, descubrí MiNorte, me descubrí yo, decidí con quien no quería compartir mi vida. Soñé con quien sería el amor de mi vida.
Y aquí estamos, con unas cuantas rayas más sobre esta piel de tigre. But still a tiger
Esta semana me he dado un buen bofetón de realidad. De esos que hacen que hasta te levantes unos centímetros del suelo, pierdas el equilibrio, y que sientas la angustia de que no sabes cómo y dónde vas a caer. Pero caes, y piensas: yacoñoquegolpe! Y abres mucho los ojos, y entiendes que tienes segundos para reubicarte, equilibrarte, y posicionarte para esperar otro golpe, pero que esta vez no haga que te tambalees.
ElPatrón dice: Afírmate! Y eso hice, y antes de que llegara el segundo golpe, enseñé los dientes. Como hacían mis perros, esos que estos días extraño tanto. Y fue suficiente para que pasaran dos cosas: que el segundo golpe no llegara, y para asumir que enseño muy poco los dientes.
Y aunque es una sensación extraña, eso de estar en guardia, he descubierto que es necesario. 
Y casi que han tenido que pasar estos 10 años, una ida, una vuelta, unos cuantos muertos en el armario, y finalmente ser responsable de otra personita, para asumirlo y no olvidarlo.
Hay lecciones de la vida que son de evaluación continua, y cuando menos te lo esperas, vas y casi suspendes.
Y lo realmente curioso, es que cuando vuelvo sobre mis letras, pero las que dejo olvidadas en papeles, que por momentos inundan los cajones, el deseo de hace 10 años, se parece bastante a lo que tengo hoy. Dentro de mi cabeza siempre ha estado bastante clara la idea de cómo quería vivir. 
Así que hoy, tengo una hoja en blanco en mi mesa, un edding azul, y la noche por delante para trazar el planning de cómo vivir los próximos 10 años. Sin olvidarme, de que en medio, la vida me va a seguir haciendo exámenes sorpresa.