La panza de burro
Llegado el mes de Julio, y hasta aproximadamente el mes de Octubre, sobre la ciudad se extiende una espesa capa de nubes, que lo deja todo de color gris plomizo, que no deja pasar ni un rayito de Sol, y que en lugar de estar en verano, pareciera que estamos en otoño.
Es extraño, al menos para mí, majorera de toda la vida, acostumbrada a veranos luminosos, calurosos y llenos de Sol por todos lados, desde primera hora de la mañana, o sea las seis, hasta última hora de la tarde, o sea las nueve.
Aquí todo el verano es gris, pero solo en la ciudad.
Para los que están de vacaciones y tienen el movimiento limitado, la panza de burro, es algo odioso, no les deja disfrutar del Sol, de Las Canteras, y de un verano normal.
Para los que trabajan, la reciben como agua de Mayo, porque mantiene la ciudad a un temperatura bastante más baja de las temperaturas típicas de esta estación, lo cual, se agradece muchísimo.
A mí, me da igual, si trabajo o si veraneo, la panza de burro, gris, espesa, densa, y fría, no me termina de gustar.






